Afrosideral vive en el olimpo de los Orishas

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Con un sonido fresco, aunque con elementos ancestrales se construye el nuevo disco del discjay cubano Afrosideral, El olimpo de los orishas remixes. Está basado en el disco del mismo nombre presentado el año antepasado, no obstante incluye pistas nuevas que obviamente tienen la intención de incendiar las pistas de baile. 

Seductor de oídos. Además aquí remezclan su obra productores de música electrónica, entre los que se encuentran los más reconocidos de Cuba, como DJ Jigüe, Leonardo De Cuba, Wichy de Vedado, BJDC y Afrokinetic de NYC, es decir, Op! y Chris Annibell, famosos por generar fiestas con una amplia diversidad de dance music

En esta nueva producción, aparecen tres pistas recién producidas por Afrosideral, aka Kumar Sublevao-Beat, que traducen el alma afrocubana directamente en las máquinas electrónicas para todo espíritu y todo cuerpo. 

Antes hay que apuntar que Afrosideral radica en Europa, lleva veinte años de oficio. Además es un letrista profundo, compositor y percusionista digital como lo constata la grabación. Lo que produce, según reconoce, es lo que él llama: Afrocuban electronic ensemble, donde lo electrónico experimental se fusiona con la esencial del pueblo yoruba. Eso es clave en su obra.

Así que aquí hay cajas de ritmos, samplers, synthes combinados con instrumental acústico que al final terminan por sumergirse en una jungla digamos, afrosideral. 

A lo largo de estos remixes, uno no solo siente esos ricos ritmos tropicales de la isla, sino que además hace respirar hip hop, reggae, jazz, y como adalid que es en las mezclas se inhala por igual dub, electrónica y música afro tradicional

Así, abre el disco Eshu Odara, un remix a cargo del DJ Jigüe, con la participación de Sexto Sentido. Antes que nada, hay que advertir que aún con su percusión marcada, Afrosideral sabe ser melódico. Acá DJ Jigüe la ofrece fluida y atractiva, con el juego de coros vocales. No se diga Ode Ni iré, donde participa Nickodemus, con una soberbia remezcla de Leonardo Milano de Cuba, que juega con los tambores afrocubanos, con las voces y otros instrumentos como el saxofón. Esta es la más larga del disco.

Le continúa más retumbe percusivo, A mi me llamó el tambor. Suena con esos referentes africanos seguramente por esa herencia yoruba. Y no se diga Filho do Mar (Hijo del Mar), un remix a cargo del dueto BJDC, que es una especie de viaje a través de los mares que unieron África con el nuevo mundo, por no decir, Brasil. Aquí se inspira por supuesto en Yemayá, la Diosa del Mar, y donde emplea elementos de la capoeira con cantos afrobrasileños. Es una pieza super alegre, donde se apoya de músicos bahianos como Alan Sousa en la percusión y Jurandir Santana en la guitarra, igual de los cubanos Martín Meléndez el cellobass y Ariel Brínguez en el saxofón. 

El disco en realidad es una explosión rítmica, si uno escucha Si agua no cae, maíz no crece, uno se da cuenta que la pieza, en su estado puro, es a simple vista dance music pero a los treinta segundos se latiniza o mejor dicho se afrocubaniza. Uno se maravilla de cómo Afrosideral no pierde ese toque y sobre todo ese groove tan contagioso como comprensible.   

Son realmente contados los artistas que cruzan el Atlántico y se instalan en un país donde su historia crece a un escenario global. Afrosideral es ese tipo de artistas, pero sobre todo ahora es de los que están redefiniendo la identidad latina en el dance music. Ciertamente es de los que luchan en esa dinámica complicada de la industria desde casa. 

Los músicos de la electrónica experimental tienen acceso a una porción muy pequeña del pastel que se hornea en la industria de la música. A menudo la cruel industria los descarta porque argumenta que son un nicho dentro de otro nicho, pero el trabajo que muestran gente como Afrosideral y la autoestima que tienen, está allanando nuevas vías de exposición y de apoyo de otros colegas pero también de muchos públicos. 

Los remixes que esta placa ofrece, terminan por enriquecer el trabajo de Afrosideral, que de por sí ya es un material que afincado en las raíces latinas, con cierta herencia africana, ha mostrado obtener respuestas inesperadas por parte de sus colegas y del público. Y es que esas fusiones que hace, en particular su afrocuban electronic ensemble, poseen una rotundidad, claridad y excelencia que lo desmarca de muchos que pululan en la escena. Uno se da cuenta de ello, a los primeros diez segundos cuando convierte un tema bueno en una fabuloso

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