A Jorge Guzmán un eclipse le inspira vida y amor

| |

De repente sucede. Descubrir algo que te atrapa a primera vista, y eso me ocurrió con el nuevo disco del letrista y cantante guatemalteco Jorge Guzmán, titulado Eclipse. A sus canciones pop, se le cuelan alientos, matices y acordes del reggae, soul, rock, folk e incluso bossa nova, pero él mismo confiesa que no se ata a nada. Con actitud franca, este millennials graba 13 canciones que las define así: “el concepto de este disco es como cuando se transita el camino que hay desde la oscuridad hacia la luz, tocando temas sobre el conocimiento de uno mismo, para reconocer el valor del tiempo presente y de la compañía de las personas cercanas para encontrar luz interior”. La explicación parece tener un tono metafísico, pero al final no lo es. 

Para este proyecto no recurrió a gran cantidad de músicos, la mayoría del material tuvo recurso digital, y en otras canciones se reforzó con la batería de David Chinchilla (Jorge Lambour, Filoxera), el tres cubano Raúl Fuentes (Tambor de la Tribu), el trombonista José Villagran(Malacates Trebol Shop), con el apoyo de Franc Castillejos y David Suárez (Análogo Digital) que igual actuaron como productores, un dueto confiable. 

El disco abre con una canción optimista y luminosa. “Camino en este planeta aunque no salga el Sol/ camino en este planeta hasta que salga el Sol”. Acá lo dice acompañado de una guitarra acústica y eléctrica funky, con toques tímidos de teclado y una batería a tiempo medio. El solo de guitarra de Guzmán, impregna esa sobriedad moderna que colorea al tema. Podría decir que esta canción es como su declaración de principios por el material que habrá de seguir.

La siguiente es El encuentro, el grupo le arropa con sonidos y toques provenientes del folk pero también del rock indie. Esta canción es una explicación suave de la necesaria autenticidad, de la común fragilidad y del encuentro propio en la más profunda oscuridad, por no decir, crisis. 

Otra canción de interés es Fluir. De nuevo tenemos acá batería natural, una guitarra y un ritmo que son el vehículo para expresar que lo que hace falta para tener un poco de certeza en la vida es, “solo dejar fluir el alma que hay en ti/ Solo deja que llegue el alba/ y empieza a respirar la calma que hay aquí”. Eso es lo que propone para no quedarse viendo correr el infinito río.

El tema Volar, por su lado, es evocativo, la letra insinúa anhelos, de recuperar lo irrecuperable y el amor, y en su música sugiere el flote suave, horizontal y fluido. Aún con esa rítmica programada y una instrumentación sencilla de guitarra, bajo y teclado, la canción resulta vaporosa y redonda

Y por último quiero hablar de Lunar, una especie de bossa nova, es un tema romántico, siempre en esa rítmica cadenciosa. A su estribillo “Encuéntrame en tu brazo amor, que ahí yo te encontraré”, casi al final se adhiere un melódico trombón, que le añaden dulzura a la canción. 

La cierta rigidez que impone la programación de rítmicas en parte del disco y algunos tropiezos con la métrica en las letras, no impiden que sea un disco revelador e íntimo. No es una placa pretenciosa, no tiene artificios ni añadidos exagerados que no pudiesen reproducirse en concierto.

Aquí Jorge Guzmán expone con dignidad su medida como cantante y compositor, capaz de poner sus ojos sobre sí mismo y el mundo circundante, y que expresa con sensibilidad, con contenido y con un cuidado, definiendo así una personalidad propia, más de la que ofrecen otros cantautores del país. 

Previous

El metal devorador de Bolivia con Hate S.A.

Cruz, el híbrido ecuatoriano que no para de explorar

Next

Deja un comentario

shares