Martes 8:30 sitúa el smooth jazz en Centroamérica

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Hace pocos días fue presentado el nuevo y séptimo álbum del grupo salvadoreño de smooth jazz, Martes 8:30, titulado Jazz at sunset. Este grupo con más de treinta años, que nació en Venezuela, de hecho su primer disco lleva el nombre de Origen Caracas, ofrece esta vez un disco ambicioso en su repertorio como en el personal que lo interpreta. 

Martes 8:30, graba de nuevo en vivo –Unidos por el planeta fue el primero-, esta vez en el Club de Golf El Encanto, San Salvador, con más de una docena de músicos, entre ellos el saxofonista venezolano Ed Calle, el pianista cubano Ernán López Nussa, el director y tecladista Alejandro Campos, y el guitarrista guatemalteco German Giordano. 

A lo largo de sus 13 tracks uno no solo descubre la madurez adquirida del grupo sino también su asentamiento en la región, gracias en gran parte al trabajo tesonero y cuidadoso de su fundador Samuel Quirós, y de su director musical y arreglista permanente Alejandro Campos, que participó desde el primer disco. 

El disco incluye temas emblemáticos, como Bluesette, del belga Jean Toots Thielemans; El ratón, de Cheo Feliciano; It’s just talk, de Pat Metheny u Overjoyed, de Stevie Wonder por mencionar algunos. En esos diferentes registros estilísticos se descubre dedicación y personalidad en los arreglos. Quirós está convencido que ha sido el mejor repertorio que podían tener: “El repertorio fue genial y variado. Además, está presente mi hijo de 10 años que le encanta la música”.

En efecto acá hace su debut discográfico en la percusión Cafire Quirós, al lado de José Gregorio y Alberto Gamaliel Durán. Ellos acuerpan el destacado desempeño de Calle, del cultivado piano de López Nussa (Momo, Bebo, Smiley), del suelto trompetista Seth Merlin, de nuestro solvente guitarrista Germán Giordano y del magnífico color sonoro que provee Campos.  

El repertorio no solo es instrumental, también incluye canciones en clave latina como El ratón, con la cantante y pianista cubana Aymée Nuviola (ganadora del Grammy Latino), que incluso se atreve a scatear, a improvisar. Aborda otras canciones de corte cubano como El hierberito, Lágrimas negras y ese clásico bolero Inolvidable de Tito Rodríguez, donde por cierto Giordano se mueve con conocimiento y delicadeza. Es cierto, Nuviola posee un portento de voz y energía, aunque por ratos parece estar en un night club tratando de animar a los parroquianos. Pero seguro es su forma de conectarse con el público. 

A diferencia de Diana Feria, con un timbre dulce, una voz matizada y controlada, que aborda la versión de Bluesette y en especial I’ll still be loving you, original de Fourplay, y donde Feria se asoma inspirada e igual el torrente de saxofón de Calle, con intervenciones perfectas.  

En conversación con Quirós dijo que: “Cuando se producen discos debe haber una evolución. Esta grabación expresa una madurez de Martes 8.30. Sigo empleando a muchos de los músicos de siempre como Ed Calle, Alejandro Campos y German Giordano, pero también he traído a otros músicos que aportan el color que le buscaba al repertorio. Además, nos acompaña Aimee Nuviola, ganadora de Grammys que puso un toque diferente al show”. Y no solo al espectáculo benéfico de esa noche, sino al lado afrocubano del grupo. 

Ahora bien, en ocasiones se excede en alardes de saxofón. Incluso en partes donde solo convenía un pincelazo. También el breve asomo del mismo Alejandro Campos, un diligente y elegante improvisador que nos priva de su libertad creativa como intérprete. 

Por lo demás, Jazz at sunset tiene un importante valor documental, sobre todo en esta parte de la geografía mundial donde tocar smooth jazz es un gran riesgo aunque también una gran oportunidad para mostrar con enorme dignidad artística resultados sorprendentes con mucho futuro. Y así como van las cosas y según las predicciones de su fundador, hay Martes 8:30 para rato. 

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