La atracción natural del progressive house

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Rod V es un deejay y productor con oficio. Lleva a la fecha tres álbumes y ocho EP, sin contar los singles que de vez en vez suelta. Este artista guatemalteco, que dedica su tiempo también al derecho, ha buscado, experimentado y propuesto varios estilos en su quehacer a lo largo de 17 años (house, downtempo, chill out, techno, trip hop y otros), a fin de ir ganando (y con razón) un espacio en el ambiente de la música electrónica en América Latina. 

Hace pocos días presentó tres EP (con diferente compañía discográfica) y uno de ellos es Natura, que incluye tres piezas en clave de progressive house, uno de los estilos más populares e influyentes de la música electrónica para bailar.  

El EP abre con la pieza que le da título a la placa, Natura, en 124 bpm, cuya introducción discurre en capas sónicas con un beat acentuado. Un tema en Si bemol menor, con casi ocho minutos de duración. Al minuto de iniciado se insinúa la melodía con sonidos armónicos largos, como de cuerdas, igual en su segunda parte suena como un fliscorno. 

Le continúa Meteora, a la que no le cambia el beat, pero lo forja en Fa sostenido menor. Acá inicia el beat a la que se le incorporan, de nuevo, sonido de cuerdas que le da pie, con un bajo interesante, a una especie de metales, pero picado. La melodía es atractiva. Es una pieza con matices, que tiene sus crescendos y cambios de bombo. Si va en automóvil, seguramente le hará sentir de lo más cómodo o si la baila, posee un rico beat y dura casi nueve minutos. 

Y por último suena Exodus, es igual concebido en Fa sostenido menor, pero esta vez a un ritmo de 122 bpm. Al beat le añade una especie de güiro, y acá crea vórtices de sonido para impregnarle emoción. De nuevo notas largas con sonido de cuerdas, se asoman como hojas que caen sobre la tierra una por una. Pero para producir cierta expectativa, le sustrae esas capas, detiene los beats, juegas con sonidos y de nuevo aparece ese sonido de vórtices para volver a retomar el beat. Por cierto, esta pieza pareciera capturar cierto estado de ánimo agridulce, es decir, se está contento y triste a la vez. Casi llega a los ocho minutos.   

La aceptación que el progressive house ha tenido desde hace más de veinte años parece mantenerse.

Sigue siendo uno de los estilos favoritos en las pistas de baile, es decir, para esas noches que se añoran en un ambiente cómodo y seguro, y eso busca resguardar Rod V con su gusto, sus ideas, su impulso y con toda su maquinaria: Prophet 6, Roland TR85, Allen & Heath SQ5, Norlead 2x y Behringer Poly D, este último un sintetizador análogo con el que se han expresado figuras como Jan Hammer, Chick Corea, Rick Wakeman o un Jean Michel Jarre, por mencionar algunos.  

En suma, es un EP con fragmentos melódicos tirando a pop, igual muestra texturas transparentes sin ser ligeras y profundas sin ser densas, hay ciertos éxtasis en determinado momento pero lo interesante es que lo logra con naturalidad y elegancia.

Aquí no hay sobreproducción que suele ser un error en este tipo de producciones, más bien Rod V coloca el sonido o el efecto justo, necesario y oportuno. Seguro, hasta podría despertarle una especial afición al progressive house.   

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