Música de mujeres para mujeres, Pascuala Ilabaca

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Pascuala Ilabaca lleva ya grabados cuatro álbumes. Ahora, recién presenta su nuevo EP Amatoria, con apenas cuatro canciones. Pero cada canción es un descubrimiento, una dicha, que construye junto a su banda Fauna, integrado por Isabel Flores (viola); Daniella Rivera (violín), María Fernanda Prieto (violín) y Valentina del Canto (violonchelo). 

Pascuala ya explicó que, “en este disco, acompaño mi voz nada más que con un cuarteto de cuerdas conformado por mujeres. Amatoria es mi versión feminista de ritmos clásicos del folclore latinoamericano como lo son el bolero, la ranchera, un vals y una canción protesta, todas con poesía bastante humorística y contingente, problematizando cómo es que queremos amar y ser amadas. Un trabajo dedicado al amor, al erotismo y al desapego”. 

Esta cantante, compositora y acordeonista chilena siempre busca cómo reinventar las tímbricas, las rítmicas incluso la forma de decir lo que siempre se dice, pero de modo original. Ella reconoce estar influida por Gabriela Mistral y Violeta Parra. 

Su música no bordea territorios ni zonas, por eso sabe a universal, incluso aún si estuviera acompañada de batería, piano o guitarras, que esta vez no es el caso, o aunque hable de pueblos indígenas en general, su música tiene sensibilidad global. Por cierto, como integrante del grupo Samadi, aborda repertorio de India, África, Medio Oriente y Europa, sin olvidar Latinoamérica.

La obra de Ilabaca es descrita como, “composición contemporánea, con tradiciones étnicas del mundo y de raíz folclórica chilena”. De hecho, algunos dicen que lo suyo es un símbolo de la rehabilitación de las músicas folclóricas tradicionales. La cantante reconoce: “(debemos) asumir que nuestro origen también es mixto, fusionado, ya no somos un mundo de razas puras, y nuestra propia genética nos lleva a ser personas fusionadas, poder ser transparente y flexible, y asumir el oriental, el africano y el americano que hay dentro de cada uno”. 

A la luz de ello, escuchamos Ranchera antiposesiva, con la orquestación hecha (en todo el disco) por Simón González. La canción tiene esa ironía, ese juego y esa diversión, que incluso se pone a cuestionar las actitudes posesivas en una relación. Hay frases e imaginarios lúdicos que ponen en perspectiva esas aristas posesivas. Muy contrarias a las que pregona una canción ranchera tradicional. “Amor mio mio mio mio, quiero que vuelvas a ser tuyo tuyo”, canta, dándole caravuelta al tema. Por supuesto, ella interpreta con esa convicción sin reírse.

Le continúa esta pieza contestaria, Compañeras al compás: “Hay compás, compañeras, esta es nuestra pena y nuestra lucha/ Hay compás compañeras, hay compás, este es nuestro canto y nuestra lucha/ Hay compas compañeras, hay compás, ese es nuestro fuego y nuestra lucha”. Esta es su manera de reivindicar el feminismo y dar batalla. Hay que añadir fue escrita durante el estallido social que se vivió en Chile entre octubre 2019 y marzo 2020. 

Sigue el bolero Sin mí, “En contra de lo que yo esperaba, me pude desatar/ y oírme decir, que seas feliz/ Que seas muy feliz, sin mí/ En contra de lo que yo soñaba te pude soltar, y yo irme de ti, que seas feliz. Que sea muy feliz sin mí”. Esto es algo de lo que dice, pero con el triunfo de haber renunciado al compromiso. Esta es una hermosa composición, con un arreglo tan delicado, emotivo, propio de un bolero, delineado por esa sección de cuerdas. Es una orfebrería sonora. La delgada voz de Ilabaca tiene la suficiente intensidad y matices emotivos, que con facilidad sensibiliza las canciones. 

Amatoria finaliza con el vals peruano Gomero en Eros. “El color de tu carne, aceitunada, Gomero tu me tienes erotizada/ robando tiempo al tiempo para posar camiseta, y conversar el sueño y despertar pidiendo”. Es una canción erótica, divertida, que habla del autoplacer. El humor surge cuando se sabe que habla de una mañana de autosatisfacción en la que erotiza con una planta y no con una persona. Al parecer la portada se inspira en esta canción. 

Así vemos cómo Pascuala Ilabaca salda una cuenta que ella dice tenía, de interpretar esos géneros, pero con letras donde la mujer fuera la que proponía y decía. Es decir, quería saltarse el guión. Para algunos esta es una artista que pronto conquistará a grandes públicos, sobre todo con Amatoria, que está lleno de textos personales, con humor, con ingenio, irreverente y al mismo tiempo con cierta sensualidad ambiental. Acá hay rutilantes canciones acústicas con una voz que goza y que expresa con autenticidad lo que desea.  

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