Jeff Tucker, el productor triste y rítmico de la música

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Jeff Tucker (Jefferson Rodríguez) es un chico guatemalteco que lleva años buscando y produciendo su propio sonido. Aunque también canta y rapea. Su mano está presente en las grabaciones de Danny Marín, Rebeca Lane, Zaki, Cameo Drive, entre una docena más de discos. Ahora tiene el coraje de realizar un propio y largo material con su EP. Morir del arte

A sus 26 años, Tucker ha trabajado con gente que es exigente y perfeccionista como él. Y por tanto esta vez no podía bajar la guardia. “El disco es un statement (declaración), es una carta de presentación para decir que en Guatemala la música puede ser comercial y puede ser arte. Es posible hacer una música que puede sonar en una discoteca, que tenga esa hambre comercial y que a su vez no pierda el buen gusto, el arte que tiene detrás, que no deje de ser artístico. En otras palabras, que tenga un concepto detrás. Que cada uno de los tracks cuente una historia”.

Tucker está convencido que: “El arte es el medio para conseguir lo que uno quiere, pero al mismo tiempo requiere que renuncies a todo lo demás, incluso la felicidad, la paz y el amor, aún quedarse solo. ¿Qué tanto está dispuesto entregar el individuo para llegar a su objetivo?”, se pregunta. Pues bien bajo esas premisas, veamos el contenido. 

El disco respira aires urbanos por los cuatro costados. inicia con Air Tucker. En efecto es la atmósfera y el sonido que le identifica. Muestra su creatividad, con la oferta de otras tímbricas sonoras. Esta pieza resulta ser más hip hop, donde justifica su búsqueda musical y de porqué opta por trabajar con determinadas personas. 

La segunda, Mañana, que es trap/reguetón, cuenta con el apoyo de Dan Muso, de México. Muso produjo esta canción en verdad atractiva, no sólo por los particulares sonidos y efectos, sino por el arreglo y las finas armonías que emplea. No cabe duda que es un chico con oficio. La canción, un tanto triste, puesto que entre la frialdad y la ruptura ansía estar con ella. “No quiero que sea mañana/ Solo quiero pasar en tu cama”.

Le continúa Nada, donde Tucker se apoya en el bajo de Víctor Valenzuela (el mismo de Casa de Kello). A diferencia de las otras tonadas, el productor y cantante emplea aquí un bajó orgánico y con él forja algo que inicia como funk carioca para convertirse después en bachata. Es otra canción de corte melancólico. “Eso no nos lleva a ninguna parte/ Ya no hay na, ya no hay na, ya no hay na/ Ya no despierto a tu lado ni en tu almohada”. Es una tonada original, cubierta por nuevos timbres. El bajo por supuesto le añade cierta vida a una pieza de inspiración caribeña.

Otra de las canciones es Te lo debo, aquí escuchamos un dueto vocal, donde Tucker se acompaña de la recién llegada Riah. El timbre de la joven Riah es dulce, claro, muy pop, en un estilo de cantar despreocupado pero expresiva. De nuevo aparecen sonidos originales sobre un tempo trapEl género como que le obliga a colocar el ritmo por delante y el resto de sonidos e “instrumentación” pasa a segundo plano. El tema es una declaración o una confesión de amor, en la que por cierto la voz de Tucker luce quejumbrosa y poco clara.  

Hay dos temas más que atraen, son Bloquearte y Pa donde estés. Que tienen más aires de hip hop romántico. La primera habla que aun cuando ella ya esté distante y bloqueada concluye: “pero siempre vuelvo a buscarte”. Y la segunda, habla sobre ya un tiempo separados, tiene despierte el deseo de ir “pa donde estés”, aun cuando esté con otro. Guarda la esperanza que él tiempo del otro, ya caducó.  

Hay que recordar que Tucker dice crear “música triste para bailar”. Y es que “estando triste he escrito mis mejores canciones. Es como una marca. Ese contraste entre estar bailando y extrañando a alguien, me identifica. Me ha pasado a mí y otras personas”. Este detalle me parece importante anotar porque así se entiende Morir del Arte.

Por otro lado, debo apuntar que Tucker no mueve un dedo en esta producción sin antes haberlo investigado, analizado, contrastado y verificado. Primero, porque conoce con rigor las tendencias de la música (incluso la duración de los temas); luego, porque sabe su compromiso con la música-arte; y tercero, porque pone a la orden su creatividad y originalidad para forjar su sonido y estilo. Y eso es lo que encuentra aquí el personal. 

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