Cómo vivir en el campo defiende una música que rebosa de placer

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Es un disco fácil de digerir, pero no por eso banal. Ni menos importante en el panorama del rock pop en español. El trío madrileño Cómo vivir en el campo, presenta su nuevo y cuarto álbum completo titulado Siempre te he amado, Nunca he dejado de quererte, Toda mi vida es para ti. Sí, así como lee, contracorriente a los títulos habituales de discos ahora en la industria, que se prefieren breves, cortos.

Y justo, al leer el nombre del grupo y el título del disco me provocó curiosidad. Y me encuentro con una música pop sencilla, melódica, cadenciosa, ambigua, ingeniosa y hasta dulce. Algo tienen de rock pero también de bubblegum pop retro con pizcas funk y cierta actitud sadcore

Cuando se habla de sadcore, se refiere a letras sombrías, melodías tristes y tempos lentos, pues algo de ello hay, aunque comulguen también con la esperanza y el optimismo de modo poético.

De hecho, el grupo reconoce tener la influencia de poetas como Javier Salinas y Nicanor Parra, pero también de músicos como Antonio Bartrina (Malevaje) y Víctor Coyote (Los coyotes).

El trío que dirige Pedro Arranz, Miguel Breñas y Carlos Barros marca esta vez distancia del noise y de la sicodelia inicial, dando forma ahora a una música accesible, que cualquiera podría escuchar a todo volumen, que fluye, que envuelve y que conecta, desde la primera hasta la última pieza, donde además de sintetizadores, guitarra y batería, hay trompeta, hay saxofón y sonido de órgano.

Cómo vivir en el campo, es de esos grupos que se toma tiempo para grabar no un disco sino una canción, de ahí lo dilatado que es que lanze un disco (en realidad desde hace tres años no habían grabado algo nuevo y original). También son perfeccionistas, incluso hacen cambios en el estudio de grabación y añaden timbres, instrumentos o compases. En otras palabras, no corren riesgos.  

Hay canciones que se deben subrayar. La atractiva Por favor mátame, que tiene un rico groove de un funky blanco, coloreado con toques de guitarra rítmica. Entra la voz con efecto de Arranz, cuyo estribillo: “mátame o llévame de verbena” se mece en un ritmo continúo hasta el puente que traza la guitarra para retomar su rítmica relajada.   

Malbaratada, para algunos la mejor del disco, es en cambio una fusión tipo soul pop, pero homogénea, sinuosa sin por ello perder interés. Sobre todo con los efectos electrónicos que sueltan con discreción. “A mi que me tenían por necia/ quieren decirme cómo se le hablan a las flores/ yo que ya me fui presa”, curiosamente canta en pose femenino. A su ritmo se despide con un coro y una trompeta de fondo.  

La partida, plantea un clima de despedida, de separación, de muerte. Aunque se escucha decir: “Un final no es un final contigo” y luego dice que desde hace un mes le adivina su intención, su secreto. Es una canción breve, que tiene tristeza pero con el maridaje de un ritmo despreocupado. 

Otra de corta hechura es Refugio del Martes, una canción tan cálida como encantadora y hasta de humor. “Si me atormentas tú, si me atormentas tú/me gusta más esta ciudad, si me atormentas tu”, nos recuerda ese pop californiano sesentero. De nuevo una construcción sencilla, sin quebraderos de cabeza en instrumentación y arreglos.  

Y por último quiero mencionar la simpática De búho a alondra. Esta canción tiene ese loop rítmico que recuerda a La vie in rose, de Grace Jones, aunque sea en realidad candombe. Lo que hace referencia es que el búho, de costumbres nocturnas, y la alondra más de hábitos diurnos, se ven simbolizados en cuatro historias diferentes sin ninguna relación, aunque con el mismo telón de fondo: Madrid. 

Este es un disco que se puede escuchar en la carretera y sentir que va surfeando. Hay un estilo personal de pop, donde hay un conjunto indivisible de elementos sonoros, sin estridencias ni picos que rompan el ritmo relajado, envolvente y mimoso a la vez.

Sí, Siempre te he amado, Nunca he dejado de quererte, Toda mi vida es para ti es una placa para calmar el alma, para divertir al corazón, para estimular el cuerpo y para tararear con placer. 

Escucha esto: Siempre te he amado, Nunca he dejado de quererte, Toda mi vida es para ti.

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