De la Rut, en términos nocturnos y acústicos

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De La Rut es un grupo que no descansa. Llevan ocho años activos, y desde que los conozco, no paran de tocar y de crear. Ese trabajo incansable es el que les ha permitido cincelar un material más maduro, por ratos arriesgado, incluso abrirle en el país el concierto que ofreciera Maroon 5. En su música no hay pretensiones, no hay poses, ni tampoco prodigios, lo que hay es autenticidad, sencillez y calidez sonora.

Y de nuevo lo vuelven a mostrar en esta nueva y cuarta grabación, el EP, Acústico, episodio 1El disco, forjado en días de pandemia, ofrece cinco canciones, dos nuevas y la revisita de tres antiguas. Las antiguas se refieren a su primer disco que podría decirse, ha sido el más pop de su carrera. Después, tanto René Herrera, Edgar Fuentes, Jorge Escalante, Luis Fuentes y Ronal Sampuel, han ensayado en el funk como también en el reggae. 

Para abrir este disco, eligieron la nueva La Noche, es una fresca melodía, que Herrera (compositor y vocalista) escribió en época decembrina, incluso traslada la atmósfera de la época. La canción la dirige a ese alguien ideal en diciembre.

Por la calle en la noche/ en diciembre ensordecedor/ y las luces alrededor/ Hay razones, hay canciones, hay las luces de esos callejones/ No sé tu nombre, ni vos el mío/ No sé quién sos, pero yo tengo frío/ Como quisiera encontrarme tu mirada en las mañanas/ cariñito fueras parte de mi vida”. 

El juego de guitarra acústica con la eléctrica y ese bajo acústico impregnan de un mood particular y personal a la canción. Herrera canta siempre con delicadeza. No grita, sino que saborea cada palabra. Al final, la pieza hace un coqueteo con el reggae.  

Le continúa la segunda nueva canción Girl, girl. Escrita en plena pandemia. Es digamos la última que a la fecha a escrito Herrera. Esta en cambio, es más natural, más inspirada, más delicada en clave de r&b y neo soul. “Una caricia que me prende el sentido/ un combustible que me enciende el motivo/ es que es temible tu mirada precisa/ tu palabra constante me suena fascinante/ Que elegante que es, encontrar detalles de tu caminar/ Una brisa vibrante que sabe llegar/ Girl girl a dónde vamos a parar”. El tema tiene algo de seducción, como también de convicción. En apenas dos minutos y medio se pregunta a dónde va a parar todo eso que siente y ve, presente en la relación. La naturalidad de la canción envuelve, es algo que debería ser la norma, pero no. No es habitual. Y aquí De La Rut ejemplifica una naturalidad que funciona. 

Y ya después escuchamos Las cosas que perdimos en el fuego, una canción nostálgica, con recapitulaciones excitantes y necesarias, reflexiones inteligentes y también cierta esperanza. Le continúa Para decirte, un tema cuya trama insinúa la partida del otro y al notarlo, en su desesperación, abre más el corazón para decirle que le ama. Y concluye con Detenerme en el tiempo, una pieza que tiene un groove acariciante que habla de ese deseo irrefrenable por querer olvidarlo todo, “menos de ti y de mi”.   

Como podrá ver, Acústico, episodio 1 deposita canciones pop de lucha, de abandono, de entusiasmo, de ilusión en torno al amor, planeadas para ser escuchadas en la nocturnidad, relajadamente, en la intimidad. Y ese ambiente le da sentido a las canciones con unos textos muy respetables, que superan a mucho de lo que estamos habituados en este país. Por otra parte, uno podría pensar que, por tratarse de un sonido acústico, la producción pudo haber resultado fácil, pero la verdad es que les tomó dos años. Y si lo produjeron fue para mantenerse activos, de estar en faena. De hecho, es un disco que aparece antes de su próximo álbum planeado a publicarse a mediados del próximo año. 

En fin, el grado de madurez obtenido por De La Rut es evidente. Lo dice alguien que los conoció en sus inicios. Doy fe que la fórmula de la composición y la interpretación presente en su material, cada vez recibe más color y brillo, y gana en interés. 

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