Canciones para una despedida en el Día de Muertos

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Cuenta una leyenda purépecha que las almas en el Día de Muertos regresan en forma de mariposas que vuelan sobre el lago de Pátzcuaro hasta llegar a la Isla de Janitzio.

Dicen que si abres tu corazón es posible verlas dibujadas en las ondas del agua que se forman con el andar de las lanchas, y en eso se inspira la canción, Tu ofrenda (Janitzio) interpretada por Cecilia Toussaint, una de las seis canciones (al menos en Spotify pero se hablan de nueve) que incluye el EP Eterna: Un tributo al Día de Muertos, producido curiosamente por la funeraria mexicana J. García López. 

Pues bien, a estos señores se les ocurrió, por supuesto con un ojo empresarial y el otro en lo cultural, aglutinar una serie de canciones que retrataran la forma de celebrar el Día de Muertos, en varios estados del país, tanto en lo tradicional como en costumbres, como en Janitzio (Michoacán), Xochimilco (CDMX), Mixquic (CDMX), Coatepec (Veracruz), Pomuch (Campeche) y Chignahuapan (Puebla). 

Las canciones son originales de Ramiro del Real, Renato del Real y Felipe Pérez Santiago, y entre las intérpretes están la ya mencionada Toussaint, también Denise Gutiérrez, Sofi Mayen, Majo Cornejo y Sofía Padilla. Hay voces de sus compositores y se escuchan las cuerdas de Vórtice Ensamble. 

El tema que abre el disco es justamente Tu ofrenda, seguida por Remar (Xochimilco). Esta canción tiene el combinado de lo acústico con la guitarra eléctrica, sintetizadores y la voz de esta cantautora y poeta Sofi Mayén (Sofía Mayorga, que ha cantado con Moderatto y Aleks Syntek). La sensibilidad y la emoción de Mayén conmueven. Y sólo fíjese lo que canta: “Yo voy a donde mi espíritu suele llegar/ Remando en esta barca te volveré a encontrar/ Remar para llegar donde tu estás/para llegar a donde mi amor y el tuyo se unirán”. La nostalgia acá es por un reencuentro.

Esta canción rememora la leyenda de cuando se inicia el recorrido viajando en trajinera y a través de sus canales, transporta a la persona al mundo de los muertos para contar sus leyendas e historias. Al terminar el viaje desembarca en un centro ceremonial mexica donde recordaban a sus ancestros y festejaban a la vida que representaban con el fuego.

Con base en la historia de que la oscuridad y la luz que emanan las flamas de las velas del lugar es el escenario perfecto para el regreso de nuestros seres queridos; el aroma de la comida y las flores será la guía hacia el panteón donde su familia los esperan poniendo la ofrenda sobre las tumbas, dejando hasta arriba su platillo favorito, acompaña la canción Son sin fin (Mixquic) a cargo de la concursante de La Voz y primera voz latina del Cirque du Soleil, Majo Cornejo. 

En efecto su rítmica sugiere ese son. Y ella con su voz dice; “Ya mi espíritu es libre/ y canta ese son sin final” respaldada por las cuerdas del Vórtice Ensamble, guitarra acústica y eléctrica. De hecho, los compositores y productores tuvieron el cuidado que las canciones tuvieran algún elemento simbólico de cada localidad, en este caso el son de Mixquic

Por último, me detengo en la moderna El día que partiste(Coatepec) “Mi corazón tan triste/ el día que partiste/ En el día que partiste mi corazón está triste/ Sonríen tus cascabeles/ las historias que dejaste colgadas de mis recuerdos”. La voz aquí le pertenece a Sofía Padilla que ha trabajado mucho en EEUU. Voz que proyecta, le sale potente, afinada y expresiva.

Esa canción tiene como fondo a Coatepec, Veracruz, donde el público camina junto a la comparsa de casa en casa durante todos los días de la celebración de Día Muertos para recibir a las ánimas de los seres queridos con música y baile; un acto protagonizado por danzantes y pueblerinos que con sus máscaras representan diferentes aspectos de la vida como la de vaquero (ganadería), payaso (alegrías de la vida), bueyes o jaguares (naturaleza) y la bocona una máscara que representa el Xantolo. Por supuesto hay tristeza en ese caminar y eso lo transmite muy bien Padilla.

Para el CEO de la funeraria, Oscar Padilla, “es un álbum que se escribe con el corazón, se canta con el corazón y se escucha con el corazón”, y no deja de tener razón. Un disco como este, donde hay en efecto respeto por la tradición mexicana -aunque muy estilizada, de hecho hubiera preferido instrumentación acústica-, no debe pasar por alto.

Los compositores y los intérpretes se esmeraron en llevar con cuidado en cada canción la emoción, el amor, el golpe de esa despedida o de despedidas que nos hacen creer que vivir es despedirse y estarse despidiendo. 

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