Más que música Mariano Santolino ofrece vibraciones salutíferas

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Escucho el nuevo disco de Mariano Santolino, un deejay y productor guatemalteco que ahora pone los ojos a la exploración y a la metafísica, en su nuevo álbum Sophisticated land. Este material no solo tiene ese deseo de buscar, de aventurar, sino también de ayudar para sanar. 

El cuerpo humano en realidad no es una máquina como algunos piensan, sino un sistema dinámico de energía que nace, crece, muere y desarrolla sus funciones dentro de otros campos energéticos, y en mi opinión este disco es una música que pertenece a esos otros campos energéticos. Santolino explora acá la antigua escala del solfeggio

Rápidamente, el solfeggio tiene un origen pitagórico, emplea solo seis notas (de Do a La), esos que dieron origen al canto gregoriano. La idea es que cada frecuencia, interpretadas de cierta forma, ayuda a equilibrar la energía y recibir algo de armonía entre el cuerpo, la mente y el espíritu. Se cree que también mejora el comportamiento del escucha. Lo cierto es que esta técnica se ha ido perdiendo, y Mariano Santolino se suma a los músicos que quieren rescatarla. 

Con la música de Sophisticated land, el productor cree que “exponiendo de esta manera a la mente y al cuerpo, para así, poder conseguir una sensación de equilibrio y profunda conexión entre estos elementos, llevándonos a un estado meditativo”.

Por supuesto que no se puede hablar de música para meditar, pero sí alienta a ello. Porque para la auténtica meditación lo que menos se requiere es escuchar música, sino entonces sería audición. En fin, lo que sí es cierto es que el disco, aparte de equilibrar al individuo, conduce al oyente a respirar profundo, a dejarse llevar por esas ondas sonoras, a evocar en la mente. 

El Disco

El disco inicia con el tema Sophisticated intro, que son notasentre ligadura de notas en tiempo lánguido como iniciando el trayecto a un camino interno. Y tiene su lógica porque después aparecen cortes como Being (Ser), Breath (Respirar), Deep inner (Profundo interior). 

Por ejemplo, en la Phase six (mental cure) su música resulta un tanto más dinámica, como jugando con frecuencias, por supuesto casi a la mitad matiza hacia más lento y notas largas que parecieran ir despidiéndose pero ahí están. Me parece una pieza interesante para dedicarla a la cura mental. 

Contrasta en este viaje, la pieza Phase seven, Shadow Ghost (Sombra de fantasmas) que se desarrolla con sonido de piano arropado por sintetizadores con sonido de cuerdas. La pieza puede referirse a esos fantasmas del pasado, a esos momentos o a esas circunstancias que dejaron marca, dolor o resentimientos que solo están en la mente.

Por su lado Heaven monka, es más dinámica. Comienza como con sonido de lluvia, pero luego aparece un sintetizador que juguetea, aportando otro color y textura. Tengo la sensación como que nos lanza vibras positivas de alegría, de fuerza, de armonía.   

En fin, Sophisticated land podría considerarse un disco ambient, en el mundillo de la música electrónica, es decir, no tiene esos ritmos repetitivos para bailar, no, es más bien relajante, sin crear distracciones y que nos llena en mucho de tranquilidad. Aunque no es ambient en stricto sensu, porque tiene un punto de experimentación y tiene un sentido específico. Incluso podría decirse que es aislacionista. Privado de otras cosas. Tampoco es new age, porque no son melodías suaves y relajantes. 

Así también debe estar claro que es el debut de Mariano Santolino en este discurso sonoro de once tracks, es decir, el de construir una música como un medio de curación, de sanación para el escucha. Y para eso, él tuvo que desconstruirse, estudiar y formularse un mundo nuevo, donde el sonido existe en función a un propósito y no como aquello que hizo hace 15 años para los hedonistas del dance-floor.   

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