Zsa Ur edifica un darkwave para acompañar el viaje hacia una superestrella

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Sonidos en términos de “darkwave” están presentes en la nueva producción Epsilon Sagittarii del tecladista, guitarrista, bajista, programador y productor guatemalteco Zedran Saur, que también se identifica como Zsa Ur, aunque su verdadero nombre sea Andrés Arzú. 

Le he seguido la huella a este inquieto músico desde hace algunos años. Ahora presenta su décimo cuarto trabajo, aunque como solista es el primero, siempre bajo el sello Dinosaurio Records. Por cierto, la mayoría de sus discos son publicados en formato de casete, pero se prevé que este se publicará en CD.

Lo que Zedran forja tiene su origen en aquel grupo Tenta, que nació en el 2012 de vocación electrónica con un gusto particular por unir estilos como el dub con el drum & bass, sin obviar ritmos latinos. Él tocaba en esa particular banda conformada por dos bajistas, moduladores, sintetizadores y drum machine que incluso llegó a grabar un disco en el 2015.

La música de este EP, Zedran parte de una premisa: “Estamos a mediados del siglo 23. La Humanidad ha explorado los límites de su propio sistema solar, y ahora llega hacia nuevas distancias del universo. El hombre ha comenzado a extenderse entre las estrellas buscando en las profundidades del espacio tierras nuevas, nuevos hogares, nuevos comienzos”.

El disco inicia con la composición Nunki, una pieza electrónica con diferentes capas sonoras. Inicia a paso lento, como adentrándose a un mundo o en todo caso alejándose de la Tierra para musicalmente acercarnos a la atmósfera de la segunda estrella más brillante de la constelación de Sagitario. Matiza en tiempos porque también puede ser más rítmico y más guitarrero.

A esta le sigue Dione. En efecto, Zedran prefiere el universo exterior, lejos de la Tierra. Esta pieza se la dedica al satélite natural de Saturno. Aquí se escuchan sonidos como reproducidos al revés. Aunque igual el músico parece acoger con diversión y experimentación sonidos de videojuegos de los años ochenta. El sintetizador y el drum machine aparecen en ritmo rápido. Esto sirve de fondo a una guitarra eléctrica y a un sintetizador. El juego de tiempos está presente, porque el cosmos mismo es irregular. 

En tanto en Taiga, hace un cambio más coherente. Quizá es la que más se ajusta al concepto futuredarkwave que acuña el mismo Zedran. Marcha con un espíritu rockero aunque oscuro, al mismo tiempo melódico. La utilización de los teclados resulta de lo más apropiado.

En un tono parecido se escucha la siguiente Oort, título que hace referencia a esa nube esférica de objetos transneptunianos. Tiene una intro trémula para después estallar en sonoridad y rítmica más clara y melódica. Igual cierra con sonidos cortantes. A base de sintetizadores construye una música con la que se viaje, en este caso, al cosmos. 

Termina con Sao, una referencia más directa al videojuego japonés. La pieza nos ofrece una tonada tensa al mismo tiempo experimental. Los sintetizadores marchan con prisa construyendo una melodía que termina con sonidos muy de videojuego.

Para Zedran “este disco es una mezcla de darkwave y future bass. Siempre me inclino a sonidos futuristas con los sintetizadores, pero empecé a ensayar con el bajo y la guitarra durante el encierro y le metí esos sonidos más orgánicos. Lo llamo futurewave”.  

El disco explora otras vías potenciando su estilo. Tiene elementos sicodélicos como también experimentales, sin mencionar esas ideas ya ofrecidas por Vangelis, en su Spiral. Tengo la impresión que la soledad en la que trabaja, provoca que Zedran Saur o Zsa Ur se acomode más a la tecnología que a los instrumentos reales. También que, a diferencia de sus discos anteriores, los temas (todos instrumentales) son más cortos y suelen ser más sencillos. Sencillos en el sentido que acá no hay complejidad armónica. Estas piezas y acordes podrían con facilidad tocarse con una sola mano en cuanto al teclado y en la guitarra pues no hay requintos. Y por ratos, hasta parece utilizar los mismos recursos sonoros, salvo por algunos detalles, efectos y sonidos.

Zedran hace de Epsilon Sagittarii (en alusión a una estrella que es 362 veces más luminosa que el Sol) un ejercicio creativo, donde trata de probarse así mismo sus capacidades y limitaciones, por tanto, es un EP apto para oídos jóvenes que buscan algo diferente, al mismo tiempo explorador. 

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