Rubio explora las magias invisibles de la vida

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Es una chica apartada de tendencias. Explora, propone y reflexiona en sonoridades y texturas. Me refiero a Rubio, el proyecto de la chilena Fran Straube, que ahora nos presenta su nueva entrega discográfica La existencia. Un disco de tendencia techno pop con cauces contemporáneos. 

Es un EP (considerado la segunda parte de Mango negro) con cuatro temas interpretados en español. Algo que marca la distancia de lo habitual. No había escuchado algo así, en esos términos. Amén de su particular fusión de instrumentación acústica con electrónica. 

Es escasa las veces que la voz de Rubio, de imagen andrógina, se escucha directa, natural. La mayoría de las veces es procesada por un vocoder, lo que podría creerse que está como confeccionada esencialmente por productores y técnicos de grabación, dibujando así un surrealismo extraño, por ratos inquietante.

Los sintetizadores están a la orden del día. El disco inicia con la canción Agua, una de las más pop. Primero plantea: “Hoy esgrismilugar/ Por no aceptarque te vas/ Ysoltar, que no estás/ Y tu canto al mar”. Lo que explica su melancolía, pero después, resignada, dice: “Hay humedad, eres agua/ Arrancaste y te convertiste/ En una estrella/ Hay humedad, eres agua/ Despegaste y te convertiste/ En una estrella”. Una atmósfera como acuática invade a la composición. Su voz y el coro definen lo melódico. Luego, entre diferentes capas elegantes de sonido, aparecen la guitarra acústica y flauta. También se escucha una sección de cuerdas. 

En el caso de Compañera, comienza con un loop rítmico con cierto contrapunto. Esta es una declaración y una felicidad de amor. “¡Hey! eres mi hogar/ No hay nadie como eres tú/ ¡Hey! donde tu estabas/ Buscando y te encontré”. Luego se escucha feliz: “Sólo este instante/ Es suficiente/ Quiero cuidarte/ Es amor/ Sólo este instante/ Es suficiente/ Quiero cuidarte”. Construye una alta muralla sonora casi al final para después desembocar en ese loop inicial. Acá sedimenta una indudable riqueza emocional y creativa. 


Sobre Solo quiero me salves el coro dice: “Mi canto refugió/ Mi canto me salvó de mi/ Si se rompe yo me muero/ El canto refugió/ Mi canto se entendió al fin/ Sólo quiero que me salves tú/ Si se rompe yo me muero”. Aunque sabe que guarda temor y es consciente de su fragilidad. “Si se rompe yo me muero/ Sólo quiero que me salves tú/ Si se rompe yo me muero/ Sólo quiero que me salves Tú”. Es bastante pop aunque con un tratamiento vocal extraño. Acá rompe con la normalidad del pop. 

Y por última la canción más intrigante de la placa Niño Iceberg, donde de nuevo se combina lo electrónico con sonidos naturales (batería natural).Llévenme a otro, a otro planeta/Sólohay fuego y me derrito/ No soy de piedra/ Si soy dehielo me descongelo/ Sólo hay fuegoy me derrito/ Tequemas ya sal de ahí”. Al final una flauta con sentido ambiental acompaña un tema de tempo lento, aunque con matices y fuerza. 

Rubio explicó a la prensa chilena que: “En este EP intento abrir las puertas hacia esa dimensión de lo intangible que revela las magias invisibles de la vida. Es una etapa que deja atrás lo mundano, para dar paso a ese estado de iluminación y entendimiento, donde se manifiestan señales que abren procesos de aceptación de lo vivido”.

Este disco suena tan actual que se te cuela por los poros y uno termina seducido, estimulado, sensibilizado por canciones finas, emotivas, experimentales y sorpresivas escritas con una mirada en el existencialismo, lleno de entramados sonoros y planos, de indudable riqueza creativa que huye sin vacilar de lo trillado. A esta chica no hay que quitarle el ojo.

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